El fin del año escolar está aquí, y es agridulce.

Hemos llegado al fin de lo que ha sido un año escolar increíblemente desafiante y emocional. Para muchos estudiantes y padres, este momento es agridulce: hay un descanso de verano bien merecido, pero las celebraciones de los  eventos importantes han adquirido una forma diferente. Lo que normalmente serían auditorios llenos, patios, o canchas de fútbol ahora son líneas de carros para recoger certificados y vemos fotos de graduados con su toga y birrete tomados desde al menos seis pies de distancia.

Pero cómo celebramos de ninguna manera cambia por qué celebramos promociones y graduaciones. Ver a nuestros jóvenes crecer año tras año no es nada menos que milagroso: parpadeamos y de repente se dirigen a la escuela con los niños grandes, eligen clases para la preparatoria, empacan para irse a la universidad o comienzan sus carreras profesionales. No importa en qué etapa de la vida se encuentren, cada evento es un recordatorio para aprovechar al máximo estos momentos.

Hoy compartimos cuatro historias de jóvenes de West Contra Costa y sus familias que están abrazando esta nueva normalidad mientras celebran eventos, grandes y pequeños, esta semana.

Para finalizar el año escolar 2020, recurrimos a Zalea, una estudiante de último año de Richmond High School que está decidida a no dejar que este año escolar sin precedentes le impida realmente aceptar su graduación, y lo que ella dice es el final de un gran año capítulo en su vida.

Zalea no es ajena a las expectativas puestas en el último año en tiempos no pandémicos, después de haber visto a sus hermanos mayores experimentar eventos como el baile de graduación y caminar por el escenario al recoger sus diplomas durante una ceremonia tradicional de graduación. “He visto cómo los nombran, y todos los collares de dulces, de dinero y las togas y gorros decorados”, dice. “Pero esta es mi experiencia y no siento que me la estoy perdiendo”.

Ha elegido aprovechar al máximo su último año, y está alentando a la Clase del 2020 a hacer lo mismo: “No puedes decir que no tuviste esa experiencia, porque esta es tu experiencia”, recalca Zalea.

Zalea tiene su toga y birrete listos para el desfile en Richmond High School, donde recogerá su diploma junto a sus compañeros de la Academia de Derecho de la escuela. Pero antes de que ella pase oficialmente de graduada de secundaria a estudiante de novato en CSU Sacramento, tiene algunas palabras poderosas para los educadores:

“Siendo un educador, tienes el mayor impacto. Esta opresión generacional es enseñada. Nadie nace sintiéndose de esta manera. Pones un bebé Afroamericano y un bebé Anglosajón juntos y no saben que son diferentes a menos que alguien se los diga, todo se aprende. Los educadores tienen el trabajo más importante en este momento y tú puedes hacer el mayor cambio. Los maestros hacen girar el mundo “.

¿Y sus palabras de despedida a sus compañeros graduados? “Clase del 2020, estamos pasando a la historia”.

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