Tales of parenting a first grader during distance learning // Cuentos de la educación de un pequeño de primero durante el aprendizaje a distancia

Lea en español abajo.

This is the final blog in a three part series that explores student health and wellness needs, parent health and wellness needs, and ways to reignite a love of learning in our children.

Today we look closely at strategies to revive the love of learning in our children and ways to find celebration in even the smallest of moments.

When the quarantine started, I was fortunate enough to be able to work from home and be able to care for my kids. Unfortunately, along with that came a kindergartener without a classroom, playground, other kids to play with or “freetime” to play at the different stations of the classroom. Soon, I had to find ways to keep my wild child physically and mentally active, while also praising and setting boundaries. 

We live in a small 2-bedroom apartment, a formal desk area for both my sons and myself is practically impossible, but we’ve made it work. As he started 1st grade, still in quarantine, I knew he needed a dedicated space for school. We improvised a desk with a small table and repurposed a step-stool; in a small caddy we placed all the materials the school had provided so that they would all be easily reached. We taped his schedule to the table — he now knows it by heart. I also have his schedule, his brother’s and mine taped together on the wall, along with their school calendar. It was rushed, small and simple, but he loved it and we didn’t have to spend money.

I sit across from him on the couch and use a small laptop table which helps me keep an eye on him while still being able to work (most of the time). He is still a 6-year-old, so the ceiling can be pretty distracting while in ELA class via Zoom. Bribing had never been so over-used, but it’s also part of his prize for completing the Seesaw assignment or actively participating in class. He gets to choose where in our home to have a picnic with his brother, what movie/show to watch together, his next snack, etc. 

Sometimes, we celebrate little things with prizes that involve learning in a different way. He loves baking and decorating a cake, but he has to read and follow the recipe. I only take over the oven, but ask him for the temperature and time it should be baked. We also play Basta (spelling game) sometimes; we get to play while he practices his writing, spelling and quick-thinking skills. He really enjoys these prizes and he doesn’t realize how much he’s learning.

Reigniting a Love of Learning

This is perhaps the hardest place to find solutions. We know that enjoyment, or love of learning, and achievement are linked. Distance learning does not provide many opportunities for rich engagement, emotional connection, or social support which contribute to an overall love of learning.

So, what can we do?

Elena Aguilar proposes that the path to relighting the love of learning starts with championing curiosity. She encourages parents to “Chase the Questions”. This means that we invite, encourage, welcome questions from our children and then follow up with even more questions:

“We can say this to our children: ‘What else do you want to know? What else does that make you think of?’ We can praise their questions, ‘Interesting idea. I like that question.’ We can refrain from answering their questions, even if we know the answer: ‘I appreciate that question. What do you think? Why do you think that happens?'”

Next, we can offer choices. Letting children select areas they want to explore and how they want to do it can make a large difference. This can be letting your child choose the dinner menu one day a week and letting them help cook. They can have a wall of the house to tape up art, schoolwork, or ideas and questions that they have. Let them choose the hobby they want to pursue or the book they want to read, or the show they want to watch.

Mix things up. For example, if your child loves bubbles, have them try to make them with all different types of wands, wires, and tools. Have them measure the size, track the differences, change the soap solution. They can write up their findings as an advice email to friends and family on ways to make the best bubbles. There is so much hidden learning in this process and mostly, it’s fun! Life is best when joy and learning are blended together.

Lastly, celebrate large and small milestones. Moments like losing a tooth, getting an A on a test, completing all tasks for a week, or simply getting ready for school with no reminders can be opportunities to pause, celebrate, and breathe. In a time where days and weeks seem to blend into each other, finding time for some fun and joy can make all the difference and have a huge impact.

Este es el tercer correo electrónico de una serie de tres partes que explora las necesidades de salud y bienestar de los estudiantes, padres y maneras de reinventar el amor por el aprendizaje en nuestros estudiantes.

Hoy vemos de cerca las estrategias para revivir el amor por el aprendizaje en nuestros estudiantes y las formas de encontrar la celebración incluso en los momentos más pequeños.

Cuando comenzó la cuarentena, tuve la suerte de poder trabajar desde la comodidad de mi hogar y así poder cuidar a mis hijos. Desafortunadamente, junto con eso vino un pequeño de kinder sin salón de clases, patio de recreo, otros niños con quien jugar o “tiempo libre” para jugar en las diferentes estaciones del salón. Pronto, tuve que encontrar formas de mantener a mi pequeño saltamontes activo física y mentalmente, al mismo tiempo que le elogiaba y marcaba límites.

Vivimos en un pequeño apartamento de 2 dormitorios, un área con un escritorio formal para mis 2 hijos y para mí es prácticamente imposible, pero lo hemos logrado. Al  comenzar primer grado, aún en cuarentena, supe que él necesitaba un espacio dedicado a la escuela. Improvisamos un escritorio con una mesa pequeña y reutilizamos un banquito; en una pequeña canasta colocamos todos los materiales que le había proporcionado la escuela para que todo estuviera a su alcance. Pegamos con cinta adhesiva su horario en la mesa, ahora se lo sabe de memoria. También tengo su horario, el de su hermano y el mío pegados en la pared, junto con su calendario escolar. Todo fue apresurado, pequeño y simple, pero a él le encantó y no tuvimos que gastar un peso.

Me siento frente a él en el sofá y uso una pequeña mesa para la computadora. Esto me ayuda a vigilarlo mientras aún puedo trabajar (la mayor parte del tiempo). Todavía tiene 6 años, por lo que el techo puede ser fascinante mientras debe estar en clase de ELA a través de zoom. El soborno nunca había sido tan utilizado, pero también es parte de su premio por completar la tarea de Seesaw o participar activamente en clase. Él puede elegir en qué lugar de nuestro hogar tener un picnic con su hermano, qué película/programa ver juntos, su próxima botana, etc.

A veces, celebramos pequeñas cosas con premios que implican aprender de una manera diferente. Le encanta hornear y decorar pasteles, pero tiene que leer y seguir la receta. Solo me hago cargo del horno, pero le pregunto la temperatura y el tiempo que se debe hornear. A veces jugamos Basta, y nos divertimos mientras él practica su escritura, ortografía y piensa rápido. Realmente disfruta de estos premios, él simplemente no sabe lo mucho que está aprendiendo.

Reinventar el Amor por el Aprendizaje

Este es quizás el lugar más difícil para encontrar soluciones. Sabemos que el disfrutar o el amor al aprendizaje y el logro están relacionados. El aprendizaje a distancia no brinda muchas oportunidades para un entorno enriquecedor, una conexión emocional o apoyo social. Todo esto contribuye a un amor por el aprendizaje.

¿Entonces, qué podemos hacer?

Elena Aguilar propone que el camino para revivir el amor por el aprendizaje comienza defendiendo la curiosidad. Ella anima a los padres a “Perseguir las Preguntas”. Esto significa que invitamos, alentamos, y damos la bienvenida a las preguntas de nuestros hijos y luego seguimos con más preguntas.

“Podemos decirles esto a nuestros hijos: ‘¿Qué más quieres saber? ¿En qué más te hace pensar?” Podemos elogiar sus preguntas, “Interesante idea. Me gusta esa pregunta”. Podemos abstenernos a responder sus preguntas, incluso si sabemos la respuesta:” Aprecio esa pregunta. ¿Qué piensas? ¿Por qué crees que sucede eso?”

Después, podemos ofrecer opciones. Dejar que los niños seleccionen las áreas que quieren explorar y cómo quieren hacerlo puede marcar una gran diferencia. Esto puede ser permitir que su estudiante elija el menú de la cena un día a la semana y ayude a cocinar. Pueden tener una pared de la casa para pegar el arte, el trabajo escolar o las ideas y preguntas que tengan. Permítales elegir el pasatiempo que quieren seguir, el libro que quieren leer o el programa que quieren ver.

Mezclar las cosas. Por ejemplo, si a su hijo le encantan las burbujas, pídale que intente hacerlas con diferentes tipos de varitas, cables y herramientas. Haga que midan el tamaño, rastreen las diferencias, cambien la solución de jabón. Podrían escribir sus hallazgos como un correo electrónico con consejos para amigos y familiares sobre formas de hacer las mejores burbujas. Hay mucho aprendizaje oculto en este proceso y, sobre todo, ¡es divertido! La vida es mejor cuando la alegría y el aprendizaje se combinan.

Por último, celebre los logros grandes y pequeños. Momentos como perder un diente, obtener una A en un examen, completar todas las tareas durante una semana o simplemente prepararse para la escuela sin recordatorios pueden ser oportunidades para hacer una pausa, celebrar y respirar. En un momento en el que los días y las semanas parecen mezclarse, tomar una pausa para divertirse y alegrarse puede tener un gran impacto.

     

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